Del periodismo y otros demonios

Convencido de que en comprobar la veracidad de los hechos narrados reside el secreto de toda buena nota, el periodista parlamentario reflexionó sobre una profesión que está en pleno proceso de reinvención.

Todo lo que rodea a Alfredo Gutiérrez remite a periodismo de otro tiempo. A periodismo de redacciones llenas de humo y colillas de cigarrillos, de gritos entre escritorios y gente apurada, de seriedad cargada de ironías. Periodismo del de antes, muy lejos de la tecnología y muy cerca del ruido de las teclas de las máquinas de escribir.

Quizás sea porque él mismo trabajó durante diecisiete años en una redacción, la de Clarín, luego de haber pasado por otros diarios y revistas, como Noticias, La Prensa, El Cronista o Sur. Quizás sea porque en la extensa charla que se desarrolla en el comedor de su casa enciende con frecuencia uno de sus Parisiennes. Quizás sea por la forma en la que se le transforma la mirada cuando habla de los grandes con los cuales tuvo la suerte de trabajar, como Julio Blanck o Menchi Sábat.

Incluso quizás sea porque el periodista que es hoy, dedicado a la radio y a ser asesor parlamentario, pareciera seguir viviendo en gran parte gracias a ese otro periodista que alguna vez fue: uno lo suficientemente valiente para hablar de Yabrán o de sobornos en el Senado, uno que se asoma en cada palabra segura que pronuncia y que hace que el Alfredo Gutiérrez actual siga transmitiendo la pasión por la profesión del periodismo de otros tiempos.

¿Qué fue lo que te impulsó a comenzar la investigación sobre Alfredo Yabrán cuando todavía nadie lo había hecho?

Conocí a un par de diputados de la Nación y uno de ellos me comentó que había recibido una amenaza de Yabrán. Empecé a tirar de esa piola y descubrí que había otro diputado que le había pasado lo mismo y que nadie decía nada. Un tercer diputado me dijo "mirá, esto me dejaron en la puerta de mi despacho", dos carpetas muy gruesas donde contaban un montón de cosas en contra del empresario. Entré a trabajar en la revista Noticias y ahí nos pedían un sumario. Entre otras notas, propuse investigar a Yabrán. Viene mi jefe y me dice “A Yabrán no lo conoce nadie”. Las revistas se alimentan de escribir sobre gente conocida. Y él recuerda que yo le contesté: “Pero lo importante es justamente lo que no escribí ahí”. Por qué razón siendo un empresario tan importante no está nombrado en ningún lado. A mí me tocó ir a donde nació Yabrán a investigar. Cuando se supo que se iba a publicar una nota en la revista Noticias llamaban personas increíbles para pedir que no se publique, sin saber ni siquiera qué iba a decir. Y esto fue lo que hizo que se publicara.

¿Qué te hizo decir “a pesar del riesgo que puede significar esto y de sus posibles repercusiones voy a seguir investigando”?

Que yo era muy joven... e intrépido. Uno cuando es joven e intrépido se cree inmortal.

¿Te parece que por chequear las cosas pasa la clave para hacer un buen laburo en periodismo de investigación?

Todo periodismo es periodismo de investigación. Para mí, no existe esa rama del periodismo. A ver, existe, debería existir desde una cuestión instrumental y administrativa de los medios. Los medios deberían decir: “no, acá este periodista está en una investigación, no trabaja en lo diario”. Desde ese punto de vista, sí. Pero todo periodismo debería ser de algún modo de investigación, entre comillas. Es decir, no se debería publicar una cosa de la que no estás segura. Vos como periodista tenés la responsabilidad de que lo que vas a publicar sea correcto, sea verídico. Además, vos no podés hacer una nota sobre lo que dijo un tweet del tipo. Tenés que llamarlo, tratar de que se explaye sobre eso, entender lo que dijo. Otro problema del periodismo actual es la vagancia. Es mucho más fácil escribir lo que uno imaginó o lo que dice una sola fuente, que te puede decir algo muy bonito y te está mintiendo, entonces lo hacés rápido y fácil, no tenés tiempo de poner los otros puntos de vista. Eso hace que nuestra tarea se vaya al bombo, ¿por qué? Porque la gente deja de creerle a los periodistas, deja de creernos.

¿Cómo medís tu éxito como periodista? ¿Qué es lo que te hace decir si un trabajo tuyo es bueno o es malo?

Supongo que hay distintas puntas sobre eso. Es obvio que lo primero que nos nace como periodistas es que lo que vos hiciste, descubriste o publicaste tenga éxito en la audiencia. La otra arista es para mí la más importante: saber que lo que uno escribió estaba en lo cierto. O sea el verdadero éxito es este, decir “no dije una cosa que no era”. Y el otro éxito, otra vista del éxito, es que lo que vos escribas le sirva a alguien.


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