Rodolfo Walsh: El gallo que no quiso ser ciego

 



La historia detrás del hombre que revolucionó el periodismo y la forma de ver la realidad.

Por Operación Masacre, por la Carta Abierta a la junta militar es como solemos identificar al escritor integral que fue Rodolfo Walsh. Pero, quién está detrás del eternamente reconocido periodista. Quién está detrás del eterno compromiso hacía la verdad. Quién está detrás del fusilado que vive.

El nueve de enero de 1927 nacería el tercer hijo de un matrimonio descendiente de irlandeses en Lamarque, Río Negro. Rodolfo, en honor al fallecido director de cine el cual su madre admiraba, sería la identidad de este niño que desde joven mostraría fascinación por la escritura.

Descendientes de la crisis económica, la familia Walsh debe separarse. Los mayores con los abuelos, la niña con los padres y el tercero y el cuarto al colegio pupilo. Desde el dolor de las grietas familiares y las vivencias Walsh comienza a escribir. Con pocos detalles personales, pero lujo de detalles contextuales. Desde el comienzo sus relatos, si bien ficcionales, tienen la búsqueda de la verosimilitud. Un oscuro día de justicia, irlandeses detrás de un gato, los oficios terrestres formarían el ciclo de los irlandeses. Cuentos a los que Walsh daría vida más avanzada su vida, en los que podrá verse reflejado un ambiente digno de la educación de Walsh.

Terminado el secundario en Buenos Aires, su esencia de volcaría a los libros. Durante dos años cursaría la carrera de Letras en La Universidad de La Plata, pero la balanza se inclinaría hacía la búsqueda de trabajo. Así con el inglés aprendido se desarrollaría como traductor y corrector en la editorial Hachette. Todavía faltaría para desarrollar su segunda cualidad, el ojo de periodista.

Para los años 50’, Walsh estaba casado con Elina Tejerina, viviendo en Río Ceballos con sus dos hijas Victoria y Patricia. Será Elina la que lo impulsará a orientarse aún más a las letras. Así, desde 1951 a 1961 se destacó en revistas como Panorama, Leoplán y Vea y Lea. Además, se desarrollaría principalmente como escritor. Su primer libro llegaría en 1953, Variaciones en rojo, conjunto de tres novelas cortas policiales. Digno de premios, pero recordado con recelo por su creador, ya que “son un juego de su creación” diría su esencia periodística.

Verano de 1956, Rodolfo Walsh y su familia residen en La Plata. Decisión marcada por el trabajo de su mujer. Que, para disgusto de los estereotipos, era quien mantenía la casa con su cargo de maestra y directora. Verano de 1956. Un antes y un después. La realidad lo impulsa al periodismo. “Hay un fusilado que vive” será el disparador que culminará en la creación de Operación Masacre (1957). Rodolfo Walsh con un estilo narrativo nunca antes visto, no reconocido en su momento como inventor del genero non-fiction, investiga los fusilamientos de José León Suarez. Con empatía, evidencia y rigurosidad Walsh desarrollaría un romance que tenía apagado dentro de él. El romance con la verdad, con la realidad. En segundo plano quedaron y quedarían los cuentos que escribiría, ya que el foco estaría puesto en su periodismo justiciero. Títulos como ¿Quién mato a Rosendo? (1969), Caso Satanowsky (1973) e Informe Kissinger (1974) identificarían cada etapa política de Walsh, aunque siempre predominada por el compromiso con la verdad y la justicia.

La promesa de un sueldo fijo (ya que desde la crisis que lo dividió de su familia nunca volvió a tener un buen pasar económico) y un cambio de un sistema que percibía como roto, lo llevan a Cuba. Donde se desarrollaría por su cercanía con Maceti en la Agencia Prensa Latina. Influenciado por la izquierda y el marxismo de la revolución cubana. Nuevas grietas azotarían la figura de Walsh al abandonar su idea de convertirse en un Escritor Burgués. Pero con un hombre de la talla de Walsh no es difícil encontrar su aporte. En medio de un clima de tensiones, descifra la clave con la que se manejaba Estados Unidos frente a posibles invasiones. Como buen periodista, siempre fiel a la verdad, aunque no como un criptógrafo estratega publica las claves costándole a Cuba una ventaja frente a sus rivales. Para 1961, la Argentina lo llama, o mejor dicho, Cuba lo echa. La alianza entre Cuba y la Unión Soviética cambia el terreno de juego y todos aquellos vinculados con Maceti deben dispersarse. Bajó ese clima turbulento se pierden las pruebas del paso de Walsh por Cuba.

Siempre escribiendo, aunque siempre pobre. Continua su vida en el Delta de Tigre, donde come lo que pesca. Muchos cuentos, dos obras de teatro, La Granada sátira basada en sus experiencias de Cuba y La Batalla. Escribe para Panorama (1967), recorre el interior, con su empatía y carácter antropológico. Busca aquellos trabajadores que parecen invisibles. Nunca más escribe de la forma que se escribía antes de él. En un bar, esperando a que le firme Un kilo de oro, conoce a Lidia Ferreyra, su última pareja que será testigo del Walsh que deja de ser un testigo y toma las riendas de lo que cuenta.

El involucramiento con la realidad, estuvo siempre en el anhelo de Walsh y de su participación política. Hombre que no se casaba con partidos sino con ideologías. De joven, militaba en el nacionalismo de derecha y veía a Perón como una alternativa de líder. Se puede decir que tuvo tantas relaciones con mujeres como cambios entre el Peronismo y Anti-peronismo. De apoyar el golpe en 1955 a formar parte de Montoneros a fines de 1960. Empezando en el periódico de la CGT hasta transformarse en El Profesor Neurus en montoneros. Activada la militancia y desactivada la literatura pura por unos años. No deja de relatar la realidad, Escribe relatos como Esa Mujer acerca del cuerpo de Eva Perón. Si bien integró organizaciones políticas, nunca se definió como peronista. Para Walsh “el pueblo debe salvar al pueblo” y no esperar al héroe que viene de afuera. Se desvincula de Montoneros sobre el final, por diferencias acerca de la clandestinidad.

Testigo de la represión de 1976 no toma la chance de huir y se queda en su Argentina. Crea ANCLA, Agencia de Noticias Clandestina. Es el creador de una red de copias. Información de mano en mano. Verdad y realidad de mano en mano. Buscaba informar la inmensidad del horror de lo que pasaba, del que algunos eran negadores, otros cómplices y otros simplemente ignorantes. En un ambiente de clandestinidad y terror, donde su hija Victoria y su amigo Urondo fueron víctimas de las persecuciones. Walsh crea quizás uno de los documentos más importantes. La carta abierta de un escritor a la junta militar. Dividida en dos partes analiza por un lado las atrocidades de los crímenes humanitarios cometidos, por el otro hace un análisis de la política económica del país. Cierra esta carta, con su firma y aclaración.

El 25 de marzo de 1977, Rodolfo Walsh se encuentra en camino para reunirse con un informante de ANCLA pero la reunión está envenenada y se transforma en una emboscada. Rodolfo Walsh se ve rodeado de militares, que no tenían orden de matarlo, lo deparaba un destino peor. La ESMA. Walsh se da cuenta de su destino y no se rinde ante él. Toma una pistola, calibre 22 y comienza a disparar. La represalia no tarda en llegar. El 25 de marzo de 1977 Rodolfo Walsh fue acribillado entre av. San Juan y Entre Ríos, eligiendo morir antes de caer en manos de los militares.

Rodolfo Walsh escritor y periodista. El hombre que vivió y respiró periodismo. Que fue verdad y justicia. Que fue realidad.

“Sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonios en momentos difíciles.”

Comentarios