Si fue verdad que no se note










De esos planes que se hacían antes de la pandemia y que poco a poco vuelven a formar parte de nuestra "normalidad". Un recuerdo de octubre 2018, cuando esa edición de Buenos Aires Negra reunió a una gran variedad de invitados nacionales e internacionales, entre ellos al periodista Pablo Ferrazzano.

Por Manuela Herrera y Paula García Sanz

El festival de criminalística fue organizado por el Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y llevado a cabo principalmente en el Centro Cultural San Martín desde el 24 hasta el 27 de octubre de 2018.

El último día del evento -sábado- a eso de las 18 hs Pablo Ferrazzano dio una charla acerca de los que según él fueron los asesinos seriales más relevantes de la Argentina: el Petiso Orejudo, Francisco Laureana y Carlos Robledo Puch.

En la Sala C y frente a un auditorio prácticamente lleno y muy expectante, el encuentro comenzó puntual. Pablo inició hablando de cómo fue su convocatoria al Festival Internacional de Novela Policial. Con un tono ameno y siempre intercalando sus declaraciones con chistes ingeniosos, no dudó en asegurar: “La magia está en todo lo que hago”. Y dejó en claro que percibe una especie de magia especial en la criminalística, tema que le apasiona.

“Cualquier crimen cambia la historia”, dijo a continuación. Mostró ejemplos y cifras para fundamentar sus afirmaciones, todo ante la mirada atenta de su público. Luego de esta pequeña introducción, Ferrazzano empezó a contar un poco acerca de los tres asesinos que eligió. Tras hacer un pequeño resumen de la vida de cada uno, finalmente dio comienzo al primer gran tema de su charla: Cayetano Santos Godino, mejor conocido como el Petiso Orejudo.

Los años de cubrir policiales parecieron haberlo vuelto inmune a espantarse frente a los detalles siniestros que describió. Y así, casi como si de una novela se tratara, Pablo contó, por ejemplo, que el modus operandi de Cayetano era llevar a sus víctimas a un baldío y golpearlas con una piedra en la cabeza. También agregó que su primer asesinato lo cometió a los siete años, y por unos minutos se dedicó a enumerar muchos de sus crímenes.

“El Petiso Orejudo era psicópata, no psicótico”, aseguró. Habló del hombre de Lombros, el estereotipo ideal de criminal, y agregando que Santos Godino cumplía a rajatabla con estas medidas terminó el relato de su primer asesino.

Ya transcurridos casi quince minutos de charla, Ferrazzano decidió hablar de Francisco Laureana. El menos conocido de la terna al parecer no por eso fue menos terrible: violó a quince mujeres y mató a trece. Su marca registrada era llevarse un souvenir de sus víctimas, a quienes solía atacar a la hora de la siesta.

Pablo dejó para el final del encuentro al famoso Robledo Puch, el más cruel de todos según su opinión. Contó un poco sobre sus principales asesinatos, si bien gran parte de la audiencia conocía su historia gracias a “El Ángel”, película acerca de su vida estrenada hace poco.

Como para ir dándole un cierre a su presentación, Ferrazzano cambió de tema. “Para mí la crónica policial es el género periodístico por excelencia”, declaró. De vuelta inmerso en todo lo vinculado con la magia, la relacionó con la ficción. Dijo coincidir con el filósofo Abraham en que no existe la verdad ni la posverdad, sólo existe la mentira. “Y de todas las mentiras, mi preferida es la literatura”, exclamó, arrancando más de una sonrisa entre el público y mostrando un dibujo de Liniers con la misma afirmación.

La charla de Ferrazzano, al borde de finalizar, la interrumpió un señor disfrazado de policía. El integrante del grupo teatral “Los Canas” contó un chiste muy aplaudido y, así sin más, a eso de las seis y media, el evento finalizó.

Afuera de la Sala C esperaba un pequeño salón con libros de literatura policial a la venta, así como también una exposición realizada por Daniel Guida. Y por supuesto dentro de la sala aún quedaban un par de charlas más, antes del final definitivo de la sexta edición del Festival Internacional de Novela Policial.

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